domingo. 06.04.2025
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Declarados culpables los acusados de matar a un joven de 21 años en el apeadero de Boo, en Piélagos

Según su veredicto del jurado, el homicidio doloso quedó probado por las declaraciones de los tres testigos que presenciaron

La riña se produjo en Boo de Piélagos.
La riña se produjo en Boo de Piélagos.
Declarados culpables los acusados de matar a un joven de 21 años en el apeadero de Boo, en Piélagos

El jurado ha declarado culpables, por unanimidad, a los dos jóvenes, de 19 y 20 años, acusados de matar a otro chico, de 21, en el apeadero de Boo de Piélagos el día 3 de febrero de 2024, donde le golpearon hasta que cayó a las vías del tren.

Según el jurado, la caída del joven a las vías fue causada por los «empujones, patadas o golpes» de los acusados, Rubén G. y Ángel R. y le causó la muerte «casi inmediata».

Según su veredicto, el homicidio doloso ha quedado probado por las declaraciones de los tres testigos que presenciaron la pelea esa mañana, dos chicas que estaban en la estación y otro joven que viajaba en el tren y la vio desde la ventanilla y por la llamada al 112 de una de las testigos.

El jurado considera probado que los acusados siguieron golpeando al joven hasta que cayó a las vías «con la intención de acabar con su vida o al menos representándose la alta posibilidad» de que falleciese a causa de sus actos.

Tras el veredicto, la fiscal ha pedido que se les imponga la pena de 13 años de prisión que solicitaba para ellos, por un delito de homicidio doloso con el agravante de superioridad, petición a la que se ha adherido el abogado de la familia del fallecido.

La fiscal pide también una indemnización conjunta para los familiares de 163.000 euros, y la acusación particular, de 170.496 euros. Las defensas han expresado su intención de recurrir la sentencia.

Según el jurado, los dos jóvenes viajaron en el último vagón del tren procedente de Santander a las 6.35 horas. Diez minutos después, la víctima, que se dirigía a su domicilio en la localidad de Requejada, en Polanco, en otro vagón, se cambió al vagón en el que estaban ellos e iniciaron una discusión verbal.

Los tres bajaron en Boo de Piélagos y continuaron su disputa «empleando los acusados la fuerza física» contra el otro joven, que se encontraba en estado de embriaguez.

La agresión, de acuerdo con el veredicto, se produjo en el andén, «con el peligro de caer alguno de ellos a la vía», y los acusados le propinaron golpes y patadas, que le hicieron caer al suelo.

El chico cayó del andén a las vías desde una altura aproximada de un metro, lo que le causó una conmoción cerebral que la produjo la muerte de forma casi inmediata.

La víctima tenía además la movilidad reducida porque durante la pelea se le quedaron subidas la sudadera y la camiseta, tapándole la cabeza, y trabados los brazos. En la caída se golpeó, con ambas escápulas, en uno de los raíles sin poder protegerse, quedando inerte en la vía y falleció a las 7.00 horas.

El jurado también ha considerado probado, por unanimidad, como el resto de los hechos anteriores, que los dos jóvenes abandonaron el apeadero sin comprobar su estado físico, y conociendo «o cuando menos estando en disposición de conocer» que podía haber sufrido lesiones graves y necesitaba atención urgente».

Inmediatamente después, antes de irse a dormir, Rubén G. comentó lo sucedido con sus amigos, a «quienes pidió borrar todos los mensajes o conversaciones mantenidas al respecto, con el fin de evitar ser inculpado.

Según el jurado, la causa de la muerte fue la depresión respiratoria central por conmoción medular debida al impacto al caer a las vías, «sin posibilidad de amortiguar el golpe» al tener los brazos inmovilizados y la debilidad física en la que se encontraba por los golpes que había recibido anteriormente.